La tristeza, el rechazo y la necesidad de ser querido comenzaron a formar parte de su identidad, pero en medio de ese silencio, apareció algo que cambiaría su destino: La música.
Entre los pasillos del internado conoció a un maestro que notó algo especial en él, este fue quien lo acercó al mundo del canto y la composición. Sin saberlo, ese encuentro sería el primer paso de una historia que luego conmovería al mundo entero.
Pero la vida no se volvió fácil.
A los 13 años, escapó del internado, salió a enfrentarse a la calle sin recursos, sin estabilidad y con un dolor interno que no desaparecía. Vivió momentos difíciles, marcados por la incertidumbre, el hambre y la necesidad de encontrar su lugar en el mundo.