Mirar el ultimo numero del ano de nacimiento puede convertirse en un juego de curiosidad personal. No se trata de una ciencia ni de una sentencia sobre el destino, sino de una forma simbolica de pensar que aprendizajes, habitos o cargas emocionales solemos repetir.
La idea del «karma oculto» funciona mejor cuando se toma con distancia: como una lectura ligera para conversar, comparar con otras personas y reconocer rasgos que quizas ya estaban presentes en la vida diaria.
