Encontré a mi nieta de doce años haciendo la tarea encerrada en el baño, sentada en la tapa del excusado, con el cuaderno sobre las rodillas 😱😮⚠.

No necesité que nadie me lo tradujera. Nuestros corazones estaban juntos.

Hoy en la noche pusimos cinco platos en la mesa. Lilia se sentó junto a mí. Cuando le serví, me tocó la mano despacito. Esa es su manera de decir gracias.

Y cuando pasé por el cuarto del fondo, con la puerta abierta de par en par, la oí tarareando bajito, respirando tranquila. La misma respiración que un día se detuvo del otro lado de esa puerta porque le dije “¿hola?” como una tonta.

Si tú tienes a alguien lejos por algo que dijiste hace años, no esperes a que sea demasiado tarde. Yo casi llego tarde. Casi.