—Clara —dijo mi madre—, ¿qué es esto?
Miller no la miró. —Escolta de contratista del Departamento de Defensa. Extracción autorizada.
Julian frunció el ceño. —¿Extracción?
Di un paso al frente.
—Buenos días —dije.
Chloe me miró a mí, luego a los vehículos y de nuevo a mí. —¿Qué hiciste?
—Me recogieron.
Mi padre se burló. —¿Para qué? ¿Para un trabajo de secretaria?
Sostuve su mirada. —Sostención. Vanguard adquirió mi software ayer. Empiezo como director de tecnología esta noche.
Nadie se movió.
La expresión de Julian cambió primero. Conocía el nombre. Sabía lo que significaba. Sabía lo pequeño que se veía parado en aquella entrada.
—Vanguard —repitió—. Como Sterling.
Miller asintió una vez. —Es lo mismo.
Mi madre se llevó la mano a la garganta. Chloe contuvo la respiración por un segundo. Mi padre parecía como si le hubieran quitado el suelo de debajo de los pies.
—Dormiste aquí afuera —dijo mi madre.
—Sí.
—Deberías habérnoslo dicho.
Me reí una vez. —Deberías haber preguntado.
Miller cargó mi maleta.