A los 29 años pedí la custodia temporal de cinco hermanos huérfanos: mi propia historia cambió la decisión del tribunal

L Tengo veintinueve años. No estoy casado. No poseo una casa lujosa ni una cuenta bancaria abultada. Sin embargo, aquella mañana en el Tribunal de Menores y Familia de Brașov, todo lo que tenía —y todo lo que era— dependía de una sola decisión judicial.lksr

Cinco hermanos al borde de la separación

A pocos metros de mí, sentados en un banco rígido, cinco niños se aferraban unos a otros con los dedos blancos por la fuerza del apretón. Luca, de seis años, sostenía a Ilinca, de apenas uno. Ana, de cinco,wahib se agarraba de la manga de su hermano. Mara y Darius miraban al suelo con ojos enormes.

Tres semanas antes habían perdido a su madre, Elena, tras una hemorragia cerebral. Su padre había desaparecido casi dos años atrás. La Dirección de Protección al Menor ya había organizado su futuro: cuatro casas distintas, en localidades diferentes. A eso lo llamaban «colocación separada». Para mí era el instante en que una familia dejaba de serlo.

 

 

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L Una decisión que lo cambió todo