Riibe dijo a las autoridades que había un socorrista cerca que llevó nadando a la chica hasta la orilla. Luego él salió del agua, se comenzó a sentir mal y se tumbó en la arena. “La última vez que la vi, le pregunté si estaba bien. No escuché su respuesta porque comencé a vomitar toda el agua que me había tragado. Después de vomitar, miré a mi alrededor, no vi a nadie. Pensé que ella había tomado sus cosas y se había ido”, dijo Riibe, quien asegura que entonces se quedó dormido. Luego las cámaras de seguridad del hotel RIU lo mostrarían saliendo solo de la playa casi a las nueve de la mañana. Cuando llegó al hotel, supo por sus amigos que la joven había desaparecido.
El padre de Konanki, el señor Subbarayudu, abandonó su casa en el condado estadounidense de Loudon, Virginia, para volar hasta Punta Cana en medio de la conmoción por la desaparición de su hija. A la familia inicialmente no le encajaban muchos de los detalles del suceso, como que Konanki haya dejado con sus amigas su billetera y su celular, “lo cual es inusual porque siempre llevaba su teléfono consigo”, dijo Subbarayudu, según una declaración recogida en el informe policial. El padre también había declarado a la cadena CNN que pretendía que se investigaran “otras posibilidades, incluso si se trata de un caso de secuestro o trata de personas”.

Las autoridades ya manejaban la hipótesis de que la joven pudo haber muerto por ahogamiento en la playa Arena Gorda, donde se sitúa el hotel, aunque la Fiscalía General de República Dominicana había insistido en averiguar si había algo más allá detrás de su desaparición. Finalmente, tanto las autoridades como los padres de la joven han llegado a la conclusión de que se ahogó, creyendo así el relato de Riibe.