Y aquí está la parte que te va a sorprender: aunque los sesos aportan algunos nutrientes como colina y vitaminas del grupo B, su carga de colesterol es tan alta que los especialistas en cardiología recomiendan limitarlos al máximo, especialmente si tienes antecedentes de colesterol alto, presión arterial elevada o antecedentes familiares de problemas del corazón. No es que un taco de sesos de vez en cuando te vaya a mandar al hospital, pero el consumo frecuente sí puede contribuir a elevar los niveles de LDL (el colesterol “malo”) y promover la acumulación de placa en las arterias.

Por qué los médicos advierten: el efecto real en tus vasos sanguíneos
Sinceramente, como alguien que ha escrito sobre salud cardiovascular durante más de una década, me duele ver cómo la gente sigue comiendo sesos pensando que “fortalece el cuerpo”. La verdad es que el colesterol de los alimentos no afecta a todo el mundo por igual, pero en muchas personas sí aumenta el colesterol total en sangre. Estudios de instituciones de salud pública indican que un exceso prolongado puede contribuir a la aterosclerosis, es decir, el endurecimiento y estrechamiento de las arterias.