Los años pasaron.
Tuvieron cuatro hijos.
Luego, ocho nietos.
Luego, doce bisnietos.
Su casa estaba llena de voces.
Risa.
Vacaciones.
Mesas del domingo.
Y fotos en las paredes.
Cientos de fotos.
Los años pasaron.
Tuvieron cuatro hijos.
Luego, ocho nietos.
Luego, doce bisnietos.
Su casa estaba llena de voces.
Risa.
Vacaciones.
Mesas del domingo.
Y fotos en las paredes.
Cientos de fotos.