Una noche caótica… que se volvió un recuerdo precioso
Ayudamos a recoger las flores y, ya más tranquilos, nos sentamos todos en la sala con una mezcla de alivio y risa. Minutos antes estábamos imaginando lo peor; ahora estábamos riéndonos como si nada hubiera pasado.
Esa noche lo entendí:
El amor de mi padre no había muerto con mi madre. Solo había estado esperando el momento correcto para renacer.
Romance
A pesar de la diferencia de edad, a pesar de sus miedos, él y Marina estaban construyendo algo sincero, imperfecto y profundamente real.
Durmieron abrazados, aún riéndose del incidente. Y por primera vez en muchos años… la casa volvió a sentirse completa, viva, feliz.