INTRODUCCIÓN
Todo comenzó como algo tan pequeño que parecía imposible que terminara mal. Una sensación incómoda, difícil de describir, que muchas personas podrían ignorar sin pensarlo dos veces. Pero en este caso… esa decisión cambió todo.
La joven sintió una molestia leve, algo que no parecía urgente. No había dolor intenso, ni señales alarmantes evidentes. Solo una incomodidad que aparecía y desaparecía. Como ocurre en muchas situaciones, decidió esperar.
Lo que pocos saben es que el cuerpo rara vez se equivoca cuando envía señales. Incluso las más sutiles pueden ser una advertencia. Y aquí es donde todo cambia… porque ignorarlas puede tener consecuencias inesperadas.
Con el paso de las horas, la sensación dejó de ser leve. Se volvió persistente. Más intensa. Más difícil de ignorar. Pero ya era tarde para pensar que era algo sin importancia.