Lo primero que tienes que saber es que los dátiles son como una batería natural para tu cuerpo. Si eres de los que llega a media tarde sin fuerzas o necesitas un empujón antes de ir a entrenar, comerte un par de dátiles es mano de santo.
Pero no es solo energía por energía; están cargadísimos de fibra, lo que significa que tu digestión te lo va a agradecer un montón, ayudándote a evitar esa sensación de pesadez y haciendo que todo funcione como reloj.
Además, vienen repletos de vitaminas y minerales esenciales que ponen a tu sistema inmunológico a tope. Otro punto fuerte que solemos ignorar es su apoyo a la salud del corazón.